martes 20 de octubre de 2009

“Si el mañana no llegara”


Si supiera que ésta sería la última vez que dormir te viera,

te abrazaría más fuerte y le suplicaría al Señor que te protegiera.


Si supiera que ésta sería la última vez que a ti, salir por esa puerta viera,

te abrazaría y te besaría y te haría volver para abrazarte y besarte una vez más.


Si supiera que ésta sería la última vez que tu voz al orar oyera, grabaría cada gesto, cada mirada, cada sonrisa, cada una de tus palabras, para escucharlos y verlos otra vez, día tras día.


Si supiera que ésta sería la última vez, tomaría uno o dos minutos más para decirte “te amo” en vez de dar por sentado que ya lo sabías.


Si supiera que ésta sería nuestra última vez, nuestro último momento,me quedaría a tu lado, para pasar el día contigo en vez de pensar:“De seguro habrá otras oportunidades, así que dejar pasar este día puedo”.

Desde luego habrá un día para repasar las cosas,y tendremos otra oportunidad para las cosas hacer bien.

¡Y habrá otro día para decirnos“te amo”! Y por seguro habrá otra oportunidad para decirnos:“¿Te ayudo en algo?”

Pero en mi caso, ¡no la habrá!

No te tengo aquí conmigo, y éste es el último día que tenemos: nuestro adiós.


Por eso quisiera decirte lo mucho que te amo,y espero que nunca lo olvides. El mañana no se promete a nadie, ni a jóvenes ni a ancianos.


Hoy podría ser tu última oportunidad de apretar la mano de la persona a la que amas y demostrar todo lo que sientes.


Si esperas hasta mañana, ¿por qué no hacerlo hoy?

Porque si el mañana nunca llega, sin duda lo lamentarás el resto de tu vida: El no haber dedicado más tiempo para una sonrisa, una conversación, un abrazo o un beso, porque estabas muy ocupado para darle a esa persona lo que resultó ser su último deseo.


Entonces, abraza fuerte hoy a quien amas, a tus amigos, a tu familia; y susurra en sus oídos cuánto los amas y deseas que estén junto a ti.

Utiliza tu tiempo para decir:“Lo siento”, “por favor”, “perdóname”, “gracias”; e incluso, “por nada” y“está bien”

Porque si el mañana nunca viene, no tendrás que lamentar el día de hoy.


El pasado no regresa y el futuro ¡quizás nunca llegue!
Hey! Lo puedes leer? Me gusta mucho. Cuídate.
Te quiero.

jueves 17 de julio de 2008

Por que también somos personas... (2)


Confesión

¿Sabes? Ya hemos pasado bastante tiempo juntas, y a decir verdad, no somos aún lo que podríamos ser. Me quieres, no lo dudo. ¿Me amas? No lo sé. ¿Llegarás a albergar en ti el manantial de sentimientos que yo guardo en mí? Porque en la perfección de nuestro amor superficial, lamento mi inseguridad, que no me deja decir más de lo que siento. La lejanía de mi mente se interpone entre tu corazón y el mío como el océano extenso e inmutable que separa las tierras de nuestro hermoso planeta.

Y aunque nuestros caminos están distanciados, tú y yo seguimos senderos paralelos. Hay algo en tus ojos que no puedo resistir. Ven, acércate un poco más. Respira profundamente mientras recuperas el aliento que te falta, mírame a los ojos y dime:
¿Aún puedo creer que tu corazón late por mí? Debo saber si en verdad tú eres lo que me hace falta, porque incluso si estamos juntas te siento distante.

Quiero saber si la luz de tus ojos siempre brillará para mí. Necesito saberlo. Sé que tus simples palabras serán capaces de calmar todas mis dudas. ¿Puedo creer en ti? Quizá parezca que no te conozco, pero puedo ver en la profundidad de tus ojos que hay algo que quieres decirme. Hay algo que me estás ocultando. Y el porqué de esa razón me duele. Yo te amo más que a nadie. Incluso te amo más que mi propia vida. No sé bien si tú me necesitas, pero yo muero por ti. Soy ese tipo de persona que podría sangrar hasta la última gota por la persona que ama. Palpar la perfección de amor es aquello que busco, aquello que me hace vivir soñando contigo.

Espero tu respuesta, mi amor. No puedo evitar sentirme así. Aunque los problemas siempre estarán ahí, tú eres quien me levanta y me da fuerza. En la oscuridad de mi corazón, tú eres la estrella a la que dedico todas mis plegarias. Siempre estás en mí, y prometo que no te daré menos que mi mejor esfuerzo. Nuestro amor no declarado es más bello que cualquier otro. Incluso en las más duras dificultades, seremos aquellas que seguirán adelante juntas hasta el fin.

A pesar de la seguridad con la que digo esto, tengo miedo… ¿tú también? Si tú sientes lo mismo, toma mi mano. No te prometo que haré que tus miedos desaparezcan, pero seguramente podremos tener miedo juntas. Estoy cargando secretos dolorosos por ti mientras escribo esta carta. Piensa, cree y nunca olvides mi deseo. Siempre estás en mí. Deseo que puedas demostrarme un poco de tu amor. No hay necesidad de estar tristes. Que las cosas sean como tengan que ser.

¿Sabes? Aún no te he dicho esto porque no soportaría tu pérdida. Te amo demasiado como para dejarte ir. Pero permanecer así me hace derramar mis sentimientos en forma de lágrimas que se perderán en el vacío. Cuando llegue el momento que estoy esperando, lo sabrás. Te entregaré mi alma… acéptala por favor.

Para ti… la única persona en mi mente.

Estefanía

domingo 13 de abril de 2008

Por que también somos personas... (1)



Este escrito forma parte de una trilogía (bajo circusntancias que escapand a mi poder, podrá tener más episodios, pero hasta ahora serán sólo tres). Esta es la primera entrega. Disfruten!
Homosexual


¡Vaya! ¿Quién lo diría? Hoy te vi por primera vez y durante el poco tiempo que estuvimos juntas, sentí que quería estar contigo para siempre. Tu sonrisa fácil hizo que todas mis dudas desaparecieran como plumas que son arrastradas por el viento, llevándolas a un lugar donde no existe la culpa ni existe el temor. Y aunque por un fugaz instante me sentí indecisa, me dejé llevar por tus cálidas manos, que guiaban mi andar en este mundo nuevo y difícil para mí.

Nos conocimos de una forma bastante inesperada, lo que lo hizo muy linda, a decir verdad. Mientras el sol languidecía en el horizonte sepia, te acercaste a mí en silencio mientras yo perdía conciencia del exterior en el contenido de un libro. Debo confesar que no esperaba que alguien tan importante llegara a mi vida de esa manera. Siempre creí que el amor sólo brotaba en lugares donde es buscado, no por una casualidad del destino. Así fue que cuando levanté la mirada, me sentí ligeramente confundida al ver tu sonrisa apaciblemente serena frente a mi rostro. Me dijiste tu nombre, y a modo de excusa, murmuraste que la autora del libro era tu favorita. Y con este sencillo comienzo, nuestra historia juntas abrió una página en blanco, con un futuro lleno de promesas acerca de un porvenir donde sólo existe el amor.

Mientras charlábamos en un café cercano acerca de nuestras ilusiones, supe que nuestros intereses eran similares y que tú y yo éramos compatibles. Tú aceptaste mi temor con tus palabras poéticas y con tus ojos brillantes, así como yo acepté mi nueva condición en silencio, aunque no pude evitar pensar en lo que dirán de nosotras cuando sepan la verdad.

Así es que, por favor, cuando mis piernas se doblen y mis ojos se llenen de lágrimas mientras bajo la mirada, toma mi mano con resolución y ayúdame a ver al frente, porque será en esos momentos cuando más te necesite. Prométeme que siempre estaremos sólo tú y yo. Te prometo que nada ni nadie cambiará lo que siento por ti:
Te amo. Con toda la fuerza que me permite mi alma. Hagamos que las cosas más difíciles parezcan sencillas si estamos juntos. La noche guardará el secreto de amor que hemos comenzado hoy.

Sé bien que esto no será fácil, sé bien que no nos entenderán los que nos rodean. Pero también sé que no me importa desafiar todas las leyes si puedo estar contigo un día más. Todo lo que has dicho lo guardaré en mi corazón y todo lo que hagamos de hoy en adelante será el único alimento que necesite para vivir. Toma mis manos inseguras entre las tuyas, dame un beso y dime si algún día seremos libres. Y hasta que ese día llegue, tu alma será mi fuerza y tu corazón será mi voz. Creo profundamente en lo que podemos lograr. Te amo sin reservas. Por y para siempre, vivirás en mi.

Para ti… la única persona en mi mente.

Estefanía

viernes 28 de marzo de 2008

Porque al leer tienes tiempo de pensar...



Leyendo

-Pues sí, es una pena. Tú me quieres demasiado, y yo siento lo mismo, pero aún no podemos estar juntos- me dije a mí mismo mientras hojeaba el libro de la mesita junto a la ventana.

Estaba en estos menesteres cuando repentinamente mi visión llegó a una imagen donde se mostraba una pareja caminando tomados de las manos. Sí, tal cual se lee: caminando. No es algo fuera de lo habitual, pero por alguna razón, este sencillo y desinteresado gesto de amor, me llenó los ojos de lágrimas. No sé qué chingados traigo en mi cabeza como para que los sentimientos se me aflojen con algo tan... cotidiano. Si salgo a la calle, veré dos o tres situaciones iguales, y no sentiré nada al verlos, pero por alguna extraña razón, verlo plasmado en un libro me hace sentirlo como si uno fuera el protagonista.

Qué extraño. Pensé que ya te había superado, todos tus gestos, todas tus palabras, tus maneras, tus deseos, y los míos de pasada, pero me doy cuenta de que estaba equivocado. Aún no te he dicho eso que me mantiene ligado a ti. Así que llevo pensándote una semana. Una jodida y pinche semana que me está cagando la madre. Las vacaciones estas que se suponían iban a ser bien chidas y no-sé-qué-tanta-madre, me están matando. Entre el martes y el jueves me leí tres libros... ya se imaginarán que hueva traigo. Y encima si te pienso mientras leo, pues es un montonal de tiempo que estás en mi mente.

Así que ya me vale madres lo que pase. Sólo te lo preguntaré una vez, y dependiendo de lo que suceda, sabré si tengo que olvidarme del amor, amando; o simplemente tendré tiempo de pasear contigo tomados de las manos. No sé qué haremos, no sé de qué hablaremos, y mucho menos sé cómo nos comportaremos el uno con el otro mientras estemos juntos (si es que mi cabrón Ángel de la Guardia se apiada de mí). Si no pasa nada (lo más probable), entonces podré ser feliz nuevamente al saber que no espero nada de nadie. Podré mirar al cielo azul y respirar profundo sin que el aire me traiga tu imagen a la cabeza, porque eso es lo que siempre pasa cuando intento esa mamada.

Sé que muchas de mis amigas me querrán disuadir de hacerlo, porque realmente está cabrón que yo haga algo sin pensarlo por lo menos un mes, pero eso qué más da. No son ellas quien se juegan el todo por el todo. Sí, seré una carga terrible cuando ande todo antisocial, pero ya se me pasará. Espero lo mejor, y si no sucede, sabré que no hay nada allí para mi.

Bueno, ahora sigo leyendo. No cabe duda que Laura Esquivel es una cabrona en esto de la escritura. Mira que lograr que yo haga tanta estupidez con el jodido libro La ley del Amor, es tarea titánica, algo que no había sentido antes. Y al leer las aventuras de Azucena y la señora Cuquita, me doy cuenta de cuánta estupidez he cometido en mi vida. A partir de hoy, no añoraré más la presencia de alguien. Si no está disponible para mí, pues entonces no sufriré más por su ausencia. Realmente leer tranquiliza.

¿Cuándo mueren los muertos? Cuando alguien los
olvida ¿Cúando se olvida a un amor? Cuando otro viene a instalarse en su lugar...

viernes 21 de marzo de 2008

Porque el tiempo pasa...



Esperando


Desde el puerto he visto amanecer, con tu ausencia sentada junto a mí. Me ha invitado a no dejar atrás el capricho de verte sonreír.

Y cada minuto espera su turno, se escapa, se pierde, se une al mar.

Sobre el agua se dibuja una historia ya dormida, y en silencio escucho el verso de tu despedida.

Es tu ausencia mi amiga en soledad, me ha contado que el sol sale por ti. Tiemblo, descanso, ahora escucho su voz. Me miro en sus ojos, me llevan a dormir.


Quisiera tenerte aquí un segundo, y decirte que el mundo no tiene luz.

Quiero que sepas que te extraño y que me gustaría estar contigo... Hay veces en las que quisiera retroceder el tiempo y decirte todo aquello que no te dije en su momento. Sé que la soledad te está matando, sé que eso no te gusta, y sé que le tienes miedo... Pero no te asustes, pues yo siempre estaré a tu lado, sin importar la distancia y la circunstancia.
Por siempre y para siempre, vivirás en mi.